El burnout autista es una experiencia que muchas personas autistas pueden atravesar en algún momento de sus vidas. Aunque suele confundirse con estrés, agotamiento laboral o ansiedad, se trata de un estado más complejo que puede afectar significativamente el bienestar, el funcionamiento diario y la calidad de vida. Aquí te comparto algunas ideas para comprenderlo mejor.
Intentando ser lo que los demás esperan
Si eres autista, es vital que sepas que haces un gran esfuerzo día con día para llevar tu vida de forma consistente. Porque detrás de las exigencias diarias, hay también demandas sociales, tu mente sobre piensa cómo lo hiciste o cómo lo harás la próxima vez: en la reunión de trabajo, en la fiesta o en la presentación que tienes en la universidad.
Miras al tu alrededor y observas cómo lo hacen los otros, como una fotografía que pudieras reproducir en ti y aunque inicialmente te sirvió, con el tiempo, intentando ser lo que los demás esperan y lo que tu también esperabas, un día tu mente y tu cuerpo colapsa, y llega un burnout autista.
Tus necesidades quedan silenciadas, sin ser vistas
No te sientes bien, consultas a un profesional y te dicen depresión, ansiedad o estrés y aunque sea válido y necesario atenderlas, queda por debajo, algo que no se capto. Con los años acumulas, silencias, aceptas y aguantas las exigencias laborales, demandas académicas al coste de una sobrecarga sensorial y al esfuerzo constante de adaptación a un mundo que quizás desde niña o niño sientes que no encajas.
Tu mente colapsa y te dices, no quiero salir de casa
Sientes agotamiento extremo, aumenta tu hipersensibilidad sensorial, baja tu rendimiento y tu energía social, no deseas salir y sólo pensarlo, de vivir lo mismo otra vez te causa ansiedad. Lo único que deseas es estar investigando sobre los temas que te gustan o mirando aquella película o serie una y otra vez. Hay una parálisis general. Lo anterior, se da como respuestas adaptativas de tu mente y cuerpo.
El burnout autista puede incluso llevarte a tomar decisiones como renunciar a tu trabajo y a no querer intentarlo otra vez. Sin embargo, estos cambios podría redirigirte, te ponen un alto y si lo miras bien, será como un antes y un después para tu vida.
Una oportunidad para re-iniciarte
El posible que todo esto te suceda, en un momento de tu vida en donde ocurren cambios importantes, por ejemplo, inicias la U y un trabajo al mismo tiempo, llega tu primer hijo, te cambian de puesto o te ascienden y aunque es bueno para tu vida profesional, nunca consideraste solicitar alguna adaptación laboral o trabajas en entornos laborales poco adaptados, hasta que la sobreexigencia te puso un tope.
Y después de la tormenta, paras y llega una oportunidad para re-iniciarte, reconocer las señales del burnout autista se convierte en tu primer paso para tomar decisiones que sean más amables y compasivas contigo mismo, con acompañamiento psicológico puedes ir reconociendo tus límites y cómo establecerlos poco a poco en la vida que aún continúa allá afuera.
Encuentra las respuestas
Aprender a reconocer tu propio funcionamiento como persona autista, porque el fin, no es, no funcionar como autista, al contrario, reconocerte como tal, pero adaptando tu medio como un derecho. Ahora bien, si te has sentido identificado con lo que te he compartido y has sospechado hasta este momento de tu vida que podrías ser autista, este es el momento ideal también para re-iniciarte y buscar respuestas.
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